jueves 10 de febrero de 2011

Un gato reflexivo

Otto, shanti, shanti. Cuando todo se tambaleaba, Otto se acercó, se dejó acariciar.  Me calmó.
Y después de un rato de verlo, uno sólo siente la paz de la casa que ama.

3 comentarios:

BO dijo...

es precioso¡¡ y sí, aporta serenidad con su presencia, con su imagen en este caso. Besos¡

Anónimo dijo...
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T. dijo...

BO: ¡Es un galán! :p